Tallada en humo
- GG

- 18 abr 2019
- 1 Min. de lectura
Tallada en humo. Otra sin personalidad. Bienvenida.
Cambiarás según con quien estés. Pensarás diferente a cada instante. Y, ¿sabes?, no se está tan mal. Cada persona que vemos nos influye, cada sonido que escuchamos nos cambia. Las miradas nos hunden, o nos elevan. Cada día somos diferentes. La persona ante el espejo (re)evoluciona en cada parpadeo. Vivimos por lo olvdado. Lloramos por lo que no se debe de llorar. Somos así de ilógicas. Tenemos tan poca personalidad.
Aprovéchalo, enseña que tu situacionalidad es la de todas. Demuéstralo. Deja de intentar buscar quien eres. Es absurdo, cambias según destellos. No te preocupes por encontrarte, ya lo hiciste, no hay más trascendencia.
Eres la manera en la que bajas las escaleras, la sonrisa al espejo de casi todas las mañanas, la canción que resuena en tu cabeza a lo largo del día. Eres la manera en que duermes, la forma en la que te atas las camisas. Eres la perspectiva que elegiste y formaste para mirar el mundo y la que te tocó sin quererlo. Eres lo que corres, lo que persigues, lo que dejas atrás. Esa eres tú.
Sin embargo, también eres las pupilas con las que chocas miradas, eres los libros que lees, los que te quedan por leer, las personas que verás, las que has olvidado y las que nunca podrás. Eres tú y a la vez nosotros.
Así somos los sin personalidad, los humanos y humanas. Solamente que hay algunos que se autodenominan o se permiten denominar listos, o cobardes, o humildes. Describiéndose con un adjetivo. Ellos tampoco tienen personalidad. Los que aseguran poseerla, son los más perdidos.




¿Es el cambio una cuestión de pasaje entre dos puntos, o es el cambio el pasaje mismo y los dos puntos no son más que construcciones originarias de una sola cosa (cosa, o lo que sea) que deviene infinitamente?