Te quiero PERO
- GG

- 10 mar 2019
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 11 mar 2019
Me derrumbo.
Hace tiempo que quería serte sincera.
Hace tiempo que fui consciente del molde en el que me encajo. Una armadura cosida por concepciones epistémicas de una fábrica patriarcal.
Hace tiempo que comprendí que es cierto que cuanto más te mueves, más te sumerges, más sientes las cadenas. Esas limitaciones están forjadas con un alto porcentaje de emociones. Armas que no nos enseñan a utilizar pero que nos marcan cómo y cuándo experimentar.
La única manera de deshacerse del armazón es diluirse. Diluirse para volver a formarse fuera, con otro molde. Sí, siempre hay un molde, una concepción. Sí, toda deconstrucción implica una reconstrucción.
Cada vez que intentas ser líquido te cuestionas tu identidad, tu forma de ver, de sentir. Parece absurdo en este mundo cientificista y racional, pero duele, pero pesa.
Pones en duda tu rol de cuidadora, de histérica, de sentimental. Todas y cada una de tus razones van a pasar mil pruebas de calidad. Descubres que demasiados de tus fragmentos están ligados al género con el que te identificas, con el que te configuras. Lo peor es que te descubre incapaz de dejar de sentir lo que sientes por más absurdo que decidas que es.
Dentro de este marco quiero serte sincera. Te quiero.
Te quiero pero mi utopía no será una relación, pero mi vida no se va a limitar a eso por más colectiva que sea mi identidad. No te necesito, no me complementas, pero soy feliz a tu lado, pero quiero ser contigo, no gracias a ti.
No estoy dispuesta a perderte perdiéndome, ni a perderme conservándote. Quiero quererte de la forma más sana, de la forma más utópica, de la más real. Para ello necesito que no deposites en mí todos esos pesos que mi género dicta. Porque no puedo soportarlo, porque no voy a hacerlo.
Si me derrumbó será por mis propias piedras, no por los lanzamientos de otros, ni siquiera, de ti.




Comentarios